King, la desarrolladora de Candy Crush que forma parte de Activision Blizzard y, por extensión, de Microsoft, firmó un acuerdo colectivo de negociación con los sindicatos suecos Unionen y Sveriges Ingenjörer (Ingenieros de Suecia), tras negociaciones que se extendieron por más de un año.
El acuerdo llega apenas una semana después de que ambos sindicatos hicieran un llamado a la acción industrial contra la compañía. Según Unionen, la organización buscaba garantizar seguridad laboral para sus miembros y "mayor influencia sobre las condiciones y términos del lugar de trabajo" dentro de King.
Martin Wästfelt, jefe de negociaciones de Unionen, celebró el resultado: "Esta es una victoria importante para los miembros de Unionen en King. Durante mucho tiempo se han mantenido firmes en su demanda de un acuerdo de negociación colectiva y se negaron a rendirse, pese a lo que en ocasiones fue un camino largo y desafiante. Cuando las personas se organizan, se mantienen unidas y alzan la voz por sus condiciones laborales, pueden lograr un cambio real. Este acuerdo es prueba clara de eso." Wästfelt añadió que el logro también refleja "una alianza sólida entre Unionen e Ingenieros de Suecia", que han trabajado juntos durante años para mejorar las condiciones en la industria tecnológica y de videojuegos.
Henrik Jönsson, miembro de la junta de la rama de Unionen dentro de King, declaró: "Estoy increíblemente orgulloso de nuestros miembros. Hemos luchado por un acuerdo de negociación colectiva durante mucho tiempo, y en ocasiones la meta parecía lejana. Pero nunca nos rendimos. El hecho de que ahora tengamos un acuerdo vigente muestra lo que es posible cuando las y los colegas se unen alrededor de un objetivo común y siguen empujando el asunto juntos."
Por parte de la empresa, Ulrika Höjgård, directora de operaciones de King, declaró que la compañía permanece "comprometida a continuar este diálogo respetuoso y transparente sobre asuntos importantes para los empleados". Esa postura se remonta al menos a junio de este año, cuando Todd Green, presidente de King, había explicado en un correo dirigido a los empleados que la decisión de la compañía de rechazar entonces el acuerdo colectivo "no fue una decisión tomada a la ligera" y que no reflejaba "ninguna falta de respeto hacia los sindicatos ni hacia el modelo laboral sueco".
El caso de King se suma a una serie de procesos de negociación colectiva dentro de la industria de videojuegos sueca en años recientes, en un país donde este tipo de acuerdos representa una práctica laboral profundamente arraigada y ampliamente extendida entre distintos sectores económicos.
El proceso completo, desde el rechazo inicial de la compañía en junio hasta la firma del acuerdo apenas días después de un llamado a la acción industrial, ilustra cómo la amenaza concreta de una huelga puede acelerar negociaciones que llevaban meses estancadas, incluso cuando ambas partes describen públicamente la relación como respetuosa y sin conflicto abierto.
