Roman Sands Re:Build, desarrollado por el estudio Arbitrary Metric y publicado por Serenity Forge y Beep Japan Inc., ya está disponible en PC a través de Steam, además de PlayStation 4, PlayStation 5 y Nintendo Switch.
El título es una versión reconstruida de Roman Sands, el juego original que el propio estudio lanzó en 2019. Roman Sands Re:Build está dividido en dos actos con estilos visuales y mecánicas de juego marcadamente distintos entre sí, una estructura poco común dentro del género de simuladores inmersivos.
El primer acto es un simulador inmersivo con una estética vaporwave glitchcore, ambientado en un complejo turístico costero al que llega la persona jugadora tras naufragar en la playa. Dentro de esa sección, debe cumplir tareas de servicio diario —como limpieza, entrega de objetos y masajes— para un grupo de cuatro personajes residentes, además de una quinta persona con un papel más central en la trama. La estructura se organiza en un ciclo repetido de día y noche, y contiene tres acertijos principales inspirados en la tradición de juegos como Myst, entre ellos uno basado en un orrery o modelo mecánico del sistema solar.
El segundo acto cambia por completo de ritmo y estética: se ambienta en una estación de investigación zoológica sellada y en deterioro, con una dirección de arte que homenajea directamente a la serie de animación Neon Genesis Evangelion, incluyendo pantallas de computadora bicolor al estilo de las usadas por la organización NERV dentro de esa serie. En esta sección, de ritmo más lento y con elementos de supervivencia y horror, la persona jugadora debe administrar el flujo de oxígeno de la instalación y enfrentar una amenaza parasitaria utilizando herramientas como un desarmador, una llave inglesa y un dispositivo PDA.
El juego incorpora también elementos ligeros de progresión de rol, incluyendo niveles de personaje y objetos cosméticos obtenibles mediante un sistema de gacha, además de una banda sonora orientada al drum-n-bass y el breakbeat.
Roman Sands Re:Build llega como uno de los relanzamientos más ambiciosos de un estudio independiente en lo que va del año, al reconstruir por completo un juego previo bajo una estructura narrativa y jugable dividida en dos experiencias contrastantes dentro de un mismo título, en lugar de limitarse a mejoras técnicas o de contenido sobre la versión original de 2019.
Esa apuesta por combinar dos géneros y estéticas tan distintas dentro de una misma obra —un simulador social ligero y colorido seguido de una experiencia de supervivencia más sombría y contemplativa— responde a una tendencia creciente entre estudios independientes de usar cambios estructurales abruptos como herramienta narrativa, en lugar de mantener una identidad visual y jugable uniforme de principio a fin. El resultado es un título difícil de encasillar dentro de una sola etiqueta de género, algo que el propio estudio parece haber asumido como parte central de su propuesta creativa en esta reconstrucción.
